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miércoles, 16 de mayo de 2012

Capítulo I. La pregunta.

En el silencio total de las profundas miradas, la niebla se esconde detrás del verdor de las hojas. Lupe mira su escuela recostado en una de las ramas más elevadas del fresno que adorna uno de los jardines aledaños al lugar donde su preparatoria surge del caos de la urbe, de la explosión de sonidos, de bocinas, llantas, y estruendosos escapes, pero su mente se encuentra sumergida en la más hermosa de las ninfas, se deja llevar por los fragmentos del Cantar de los Cantares:
¡Qué hermosa eres, amada mía,
qué hermosa eres!...
Tus labios como un panal,
destilan miel; miel y leche
hay debajo de tu lengua...[1]
Óscar irrumpe sus pensamientos y los sueños que elevan a Lupe a las inalcanzables estrellas.
    ¿Qué onda? ¿Por qué tan clavado? ¿Qué lees?
    El Cantar de los Cantares.
    ¿Qué maestro te pidió que lo leyeras?
    Ninguno. Lo encontré en la Biblia que mi mamá lee todas las tardes. Ya ves que es evangelista. Pero me llamó la atención porque mi profesor de Filosofía me dijo que ese libro estaba lleno de reflexiones filosóficas, y quise corroborarlo. Y el de literatura me dijo que es uno de los poemas escritos más antiguos que se han encontrado. Leímos algunos fragmentos en clase y quedé fascinado. Aunque yo no sé si existen ángeles, dioses o demonios, me parecen fuera de la realidad. Recuerda que mi pasatiempo favorito es leer. Me lleva a mundos mágicos que me permiten escapar de tanta estupidez humana. ¿¡Ya viste!?
    ¿Qué?
    Esa diosa flotando en medio de la explanada. A una mujer como esa debieron escribirle estos versos.
    Sí, es bonita, pero de seguro es hueca. Ha de tener palomitas en el cerebro.
    Pero si es una bella flor blanca de celeste mirar, que hechiza este momento de locura. ¿De dónde viene tanta belleza?... ¿Qué es belleza?... Amigo mío.
Lupe no atina a moverse, maravillado y horrorizado de tanta hermosura. Un rayo le revienta las entrañas....tan tan tan.......tan. Brinca el corazón y un suspiro escapa de lo profundo de su pecho... ¡Aaaah! Todo se detiene frente al dulce caminar de esas torneadas piernas que la chica luce con toda vanidad en esos jeans entallados. El tiempo se demora a su alrededor. La chispa de luz en los ojos de ella perfuma hasta el último rincón del universo.
El grito fulminante de la vieja histérica vestida de policía lo regresa a su terrena existencia.
    ¡Bájate de ahí, te lo he dicho una y mil veces. Qué no ves que te vas a matar!
    No estoy molestando a nadie. Y no me voy a caer. A poco cree que soy tan tonto.
    ¡Qué te bajes te digo o voy a pedir que suban por ti!
    ¿Y por qué me he de bajar si no se me pega mi regalada gana? Yo también se lo he dicho una y mil veces. No moleste vieja metiche. Váyase a ver quién entra y sale, que para eso la contrataron.
Mientras se rebelaba al regaño Lupe resbala un tramo del árbol sin causarse daño alguno, pero con fuerte susto. La escuela entera ya tenía la atención puesta sobre él.
Lupe piensa para sus adentros “Carajo, creo que la vigilante tenía razón. Por poco me caigo”.
    ¡Ya ves, te lo dije, bájate ya!
Lupe en su interior cuestiona ¿Por qué todo el mundo se mete en lo que no le importa haciendo tediosas llamadas de atención cuando ni lo pelan a uno? Tan a gusto que estaba, y ahora tener que entrar a mi clase a escuchar al viejo cascarrabias que me da clase de Física. Con lo que me chocan las ciencias.
Durante la clase Lupe interroga mucho desesperando al profesor con preguntas fuera del tema:
    Maestro, ¿por qué los cristales son transparentes?
    ¡No Lupe, por favor, no empieces, estamos hablando de otra cosa!
Todo el salón se burló con un entonado y apagado  ¡Aaaah! Lupe piensa “¿Por qué a la gente le molesta preguntar? ¿Qué no saben que no hay preguntas estúpidas? ¿Por qué me miran como si fuera un idiota? ¡Carajo! Yo quiero saber ¿por qué los cristales son transparentes? ¿por qué las burbujas son redondas? ¿por qué hay arena en las playas? ¿por qué el vapor del agua es blanco? ¿por qué existimos?[2] Para eso estoy en la clase de Física ¿o no? El profesor ya va a empezar con sus mugres formulitas que nada dicen del sentido de la realidad. ¿Y por qué a la gente le incomoda responder? ¿Será que no sabe, que tiene miedo a decir que ignora la respuesta? ¿Por qué? Si todos los seres humanos estamos llenos de ignorancia. Nuestra sabiduría es un granito de arena en la inmensidad del conocimiento. ¿Será que nos quedamos con las respuestas que nos dieron nuestros padres, nuestra sociedad y nuestra religión, cuando éramos pequeños? Me gustaría saber si Dios existe o ¿alguien lo ha visto? Y si lo ha visto que nos lo presente para quitarnos de dudas.
Navegando en el océano de su mente Lupe pregunta a Óscar ¿tú has visto a Dios?
    No, pero mi madre dice que está en una flor, en la sonrisa de un niño, en un grano de mostaza.
    ¡Chale! Entonces quisiera meterme en la mente de aquél que cree.
    ¿A poco crees que te puedes meter en la mente de alguien como un trueno que cruza su alma, su espíritu, para penetrar en sus sueños más recónditos, o en sus deseos? La gente desea que exista Dios, o alguien en quien recargar sus dudas y vacíos. Al menos eso creo yo ¿Y tú?
    Yo creo que ya me enamoré. No puedo dejar de pensar en Mariana. Mi dios es Mariana, porque así se llama la chava, ya lo investigué, ella es poesía en movimiento. Venus o Afrodita le quedan chicas. Es la más bonita del Olimpo y de la Tierra.
    ¡Ya bájale Romeo! Ni que fuera para tanto. Es una chava como cualquier otra, pero te gusta, eso es todo. Además me dejaste con la respuesta a medias. A ver ¿tú que crees?
    Si... no puedo penetrar la mente de alguien ¿cómo saber si está alucinando o si realmente tiene experiencia de que Dios existe? Tal vez el que está alucinando es el que cree tener la experiencia de que Dios no existe. Pareciera que Dios no existe al contemplar la soledad del ser humano, la guerra, el hambre ¿O son necesarias para que el humano valore su existencia? ¿Quién de los dos, el creyente o el ateo tiene una vivencia real, y cuál delira? ¿Quién de los dos huye de sus vacíos y de lo que no puede entender? ¿Se puede saber esto? No... no lo puedo saber.
Por otro lado me pregunto si la orientación sexual es algo con lo que se nace. Nos han dicho que a los hombres siempre les gustan las mujeres y a las mujeres los hombres ¿siempre tiene que ser así? Y para el colmo nos dicen que eso es lo natural. Pero cuando veo a los perros y a otros animales no estoy tan seguro. Como que ellos no distinguen mucho la diferencia de sexos, le entran y ya.
    Tal vez el sexo es algo construido socialmente ¿o no?
    ¿Y si es algo determinado por la naturaleza? o ¿quizá una mezcla de ambas?
    Sea lo que sea, es un arte.
    La sociedad, la realidad y el mundo que nos rodea ¿existe? o ¿estamos metidos en la Matrix? Como la película que en algún momento estuvo de moda.
    ¿Tienes algún contacto directo con la realidad?
    Quién sabe. Todo lo capto a través de mis sentidos y mi lenguaje. Parece que nunca contacto con las cosas y con los otros en sí mismos, sólo me dejo llevar por la sensación e ideas que atraviesan mi mente. Tal vez habito en la conciencia de algún ser o de un no ser. Quizá ni siquiera soy libre, estoy atrapado en otro que no soy yo, pero como siento todo lo que él hace y piensa, como si fuera yo, creo que él es yo. ¿Quién soy en realidad?
    ¿Cuánto es cuatro más cuatro?
    Pues ocho, todo el mundo lo sabe.
    ¿Cómo lo sabes si haces dos minutos no lo tenías en la cabeza? Pudiera haber un genio maligno que te haga contar mal. Es decir, que los conocimientos que has adquirido no sean más que un simple engaño ¿Lo tienes claro?
    Es cierto, no lo sé. Entonces todos mis recuerdos podrían ser un implante que me metió un ser extraterrestre o un científico loco, porque tampoco me son inmediatos.
    ¡No mames. Qué locuras piensas. Ahora si te la jalaste! Mejor ya clávate en la clase.
    Pero ¿te das cuenta Óscar? lo único que tengo es este instante que ya se fue, porque ya lo tengo que recordar, y además también este instante es una mera construcción en mi cabeza.
Para ubicar a Lupe en la realidad, señala el profesor. -¡A ver muchachito! ¿Y los ejercicios de la clase? Te la pasas fuera de este mundo, papando moscas, por eso vas tan mal en la materia.
    Si profe, ya estoy por terminarlos.- Al momento Lupe pensó “Pinche viejo, como chinga”.
Esa tarde lluviosa de verano Lupe caminó sin rumbo por calles, parques, callejones e incluso colonias desconocidas por él, envuelto en la profundidad de sus pensamientos, acompañado de su inseparable amigo Óscar. Su llegada a casa fue casi trágica, pues toda la familia estaba preocupada por su ausencia, ya era muy noche y Lupe no aparecía. Empapado, lodoso y con la mirada perdida en la nada, entró.
    Hijo ¿dónde andabas? Mira nada más cómo vienes. Te vas a enfermar.
    Anduve caminando por ahí ma, pero estoy bien, se me hizo un poco tarde.
    ¿Un poco? Cabrón, si ya son las diez de la noche y tú sales a las dos de la escuela. ¿Qué carajos hacías? Ni siquiera le avisaste a tu madre. Seguro te fuiste con tus amigotes, lo que quiero saber es a dónde.
    No me fui con nadie pa, anduve solo, pensando.
    Pensando... pensando... ¿pensando en qué pendejo?
    En porqué a la gente no le gusta preguntar.
    ¡Otra vez con tus idioteces. Ya vamos a cenar!
La madre de Lupe rápidamente pone la mesa mientras su padre como todas las noches se sienta a leer el periódico.
    No se sabe qué pasa en este país. Ya cada quien hace lo que se le pega la gana. Una huelga estudiantil, un mitin de homosexuales, un paro de obreros holgazanes, una marcha campesina que para la ciudad. ¡Ya no hay respeto por las leyes y las autoridades que nos rigen!
    ¿Por qué estás en contra de los que manifiestan su pensar y su necesidad? ¿Qué te han hecho?
    ¿Qué no te das cuenta de que todo eso está mal, o eres pendejo?
    ¿Y por qué está mal?
    ¿Cómo que por qué?
    Si pa. La gente tiene derecho a expresarse, porque si no todo sería una tiranía.
    ¡Qué tiranía ni que ocho cuartos! Lo que nos hace falta es el rigor de un jefe de Estado que le ponga fin a toda esa bola de vagos que sólo les muestran a los jóvenes como tú desfachatez y flojera. Por eso se pierde la juventud. Deberían de pasarles el cuchillito para que aprendieran a respetar, o de una vez se callaran para siempre.
    Yo no creo eso, pa. Yo pienso que la gente debe ser libre de hacer lo que quiera, siempre y cuando no pase sobre los derechos de los demás. Esa sería la mejor manera de vivir ¿O no estamos en una democracia?
    ¿Por qué dices tantas tarugadas? ¡Come! Se te está enfriando la cena.
La merienda transcurre en un silencio pesado. Cada miembro de la familia de Lupe, encerrado en su mundo, intenta alejarse de su propia realidad en el sin sentido de los cambiantes ruidos de la televisión, que más que abrazarlos en el calor del hogar los aísla cada día más, abriendo un insondable precipicio entre ellos. Al terminar, Lupe y su pequeño hermano suben a su recámara para consultar a la confidente de sus más íntimos pensamientos. A media noche el pequeño Luis se despierta inquieto.
    Lupe, Lupe, ¿estás dormido? Tuve una pesadilla.
    Otra vez Luis.... ¿Y ahora qué?
    Soñé que un árbol me atrapaba en sus ramas y tenía mucho miedo ¿Por qué los árboles crecen?
    Todos crecemos Luis, hasta los árboles, porque también están vivos.
    Yo no quiero crecer porque no sé qué es la vida ¿Tú si?
Lupe se queda callado y regresa a los pensamientos que lo mantuvieron ocupado toda la tarde.
    Luis interrumpe nuevamente ¿Por qué piensa así mi papá?
    No lo sé. Ya duérmete.
El sueño escapa y Lupe vuelve a sus reflexiones. Se sienta en la orilla de su cama y se da cuenta de que algunas de las preguntas que se hizo horas antes ya habían encontrado su cauce. ¡Órale, ya tengo la respuesta! Dice excitado, al mismo tiempo que salta de la cama para caminar por la recámara, a pasitos pequeños, con la vista en el piso. Con tronido de dedos y movimientos en los brazos expresa su emoción, en uno que otro luminoso instante.
 ¡Por supuesto! —se decía a sí mismo—. La gente no se atreve a preguntar porque ha perdido el asombro que tienen los niños como Luis. Ya no se detiene ante las cosas sencillas de la vida, como el observar la suave caída de una hoja en otoño o los destellos de color de una nube navegante, negra, amenazante en el mar del firmamento, o bien, sentir las cosquillas de traviesas ramificaciones del pasto en los pies, mientras la fuerte brisa juega a chocar con los cabellos y los enreda a su antojo. Y es que el asombro es demora, y la demora es hacer el amor con los instantes. Las personas viven en el torbellino de las imágenes, llevadas por la ansiedad de sus vacíos. Nunca satisfechas, porque siempre están fuera de sí mismas. ¡Ya no saben cómo acurrucar el alma dentro de sí! Lo que quiere decir que la humanidad se extravía cada día más en las recónditas laderas del abismo laberíntico de este mundo torcido, en donde el ogro manipulador devora sus corazones, con ideas como aves de rapiña que aniquilan su ser. Y lo peor... mi padre está entre ellos. Alguien a quien hace pocos años admiraba y creía un semidiós, ahora lo descubro como un simple mortal... ¡No sabe cómo plantear una pregunta de forma clara y coherente! Porque si no se sabe plantear una pregunta de forma clara y coherente, nadie nos puede entender. Parte de supuestos falsos porque cree que si no le doy la razón soy un pendejo. No se da cuenta lo importante que es saber preguntar, no sólo a los demás, también a sí mismo. Yo creo que ni siquiera lo piensa. Creo que no sabe cuestionarse porque nunca ha preguntado, porque no se preocupa por enriquecer su lenguaje, no se detiene a pensar en sus interrogaciones. A veces sus preguntas ni siquiera lo son, son afirmaciones disfrazadas de preguntas. Es imprudente porque sus aparentes preguntas no van de acuerdo con la situación. En vez de procurar un espacio con nosotros, que lo vemos tan poco, llega mentándole la madre a todo mundo, no se preocupa por lo que siente cada quien. En suma, no sabe comunicarse.
    ¿Por qué tan desvelado?- pregunta Óscar con una risa traviesa en la mirada.
    ¡Cómo chingas! Ya cuando las reflexiones alcanzaban su clímax...
    ¡Ya párale Einstein! Mejor duérmete, chance mañana la Marianita se digne a darte por lo menos una mirada. Y además dale también chance a tu jefe, sabes que no es muy listo, lo único que lee es el periódico. Ya ves cuántas broncas tienes cuando le pides para un libro, dice que sólo pierdes el tiempo porque te la pasas leyendo, que no haces nada de provecho.
    Cuando uno pregunta debe estar abierto a escuchar a los demás y a respetarlos para ver el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros, eso también es asombro. Preguntar no siempre es filosofar, eso lo entiendo bien, pero todo filosofar conlleva el arte de preguntar. Él cree que porque soy joven no pienso o no tengo un criterio para entender lo que pasa en mi país. Pienso que para hacer una buena pregunta o dar una buena respuesta hay que ser abierto, crítico y honesto, cualidades de las que dista mi padre.
    ¡Qué ya carajo! Está bien, la filosofía es diálogo, es pregunta, es respuesta argumentada acerca del principio y el fin de todas las cosas… pero ya párale y vete a dormir.
    Es que la gente no reconoce su ignorancia. Es más, no le gusta reconocer nada. Pero insisto: la sabiduría del hombre más sabio es un granito de arena en la inmensidad del conocimiento, y el reconocerlo es el cimiento de la verdadera cultura. Y qué es el conocimiento sino un conjunto de creencias fundamentadas en buenas razones.
    Sí, Sócrates, sí, son las tres de la mañana y te tienes que parar a las 6. ¡Vas a estar mañana con los ojos de zopilote, ¡Zopenco!
    ¡Vienes, me interrumpes, y luego me mandas a dormir. Vete al averno...güey!
    ¡Lupe… despierta…. Lupe!.
    ¿Qué quieres Luis.....?
    Lupe, Lupe, me oriné en la cama, quise llegar al baño, de veras, de veritas, pero no alcancé. No le digas nada a mi mamá porque la última vez me puso a lavar las sábanas.
    Shhh.... no grites, todo mundo se va a enterar, le diremos que fue Firulais… ¡Carajo… todo fue un sueño!


[1]El Cantar de los Cantares, 4,11.
[2]Varias de las preguntas que aparecen en este capítulo fueron retomadas de las clases de la Profesora Nora Cruz Valverde, a su vez, ella parte de la lectura de El mundo y sus demonios  de Karl Sagan.

Capítulo VIII. Dionisio.

¿Por qué Lupe se había enamorado de una demoníaca hechicera vestida de princesa de porcelana. Una hija de su puta madre sin escrúpulos?... Tomó una decisión... Nunca más iba a ser presa de las garras de Mariana. Aunque tal decisión le desgarrara el alma, pues su mundo había sido esa niña hasta ese momento.
    ¿Qué haces aquí Óscar?
    Vine a hacerte menos duro tu dolor. Ya deja de pensar. Llevas mucho tiempo metido en ese hoyo, meses y meses. Ella no va a comprender lo que sentías, es una estúpida. No sirve de nada darle perlas a los cerdos. Mejor vamos a echar desmadre ¿no?
    Ni siquiera sé cómo echar desmadre, pues cada instante de mi vida está perfumado por su ausencia. Me quedé sin mundo.
    Tengo una idea. Vamos a echarnos unas chelas con Dionisio, ya ves que él siempre le entra.
    ¿Cómo crees que voy a pensar en las chelas si no tengo ganas de nada?
    ¡Como le encanta al ser humano regodearse en su dolor! Todo le recuerda a la persona perdida. Tiene una llaga y se la pasa lastimándola y lastimándola, abriendo la herida para echarle limón. Ya párale masoca. Ya no pienses en ella.
    ¿Y cómo no pensar? ¿Cómo construyo ahora mi existencia? ¿Hacia dónde la dirijo?
    Tú no estás preso como los animales en su instinto. Tú eres un ser humano capaz de decidir el camino que crees que te conviene ¿o no? ¿No es el mundo algo construido por el ser humano?
    Si, si... tienes razón, los animales no tienen mundo, tienen entorno. Porque yo nunca he visto a un perro hablar de su pasado ni de sus planes futuros. No hablan de sus desgracias ni de sus victorias. Si un perro en la calle se pelea por un pedazo de carne, se la come y ya.
    ¿Por qué crees que los animales no tienen mundo?
    Porque no tienen lenguaje.
    Si lo tienen, todo ser vivo lo posee.
    Lo que quiero decir es que su lenguaje no es una habla, no da cuenta de lo que sucede a su alrededor y de lo que son las cosas. Mucho menos pueden dar cuenta del tiempo. Tan sólo de su instante.
    Tal vez. Yo lo pongo en duda, porque no tenemos la seguridad de que no se comuniquen ese tipo de cosas.
    Cuando miramos a los perros nada más los vemos acompañarse, pelear, de cachondos, jugar o cazar, nada nos hace evidente que tengan cultura, tradiciones, símbolos o religiones perrunas. ¿Entonces cómo puedo asegurar que tienen mundo? Por eso afirmo que tienen entorno.
    Bueno, si... Comprendemos el mundo desde nosotros mismos a través del lenguaje, por eso entre más se enriquece más se comprende.
    ¿Por qué crees que leo y hablo tanto contigo?
    Pero yo insisto, deberíamos ir con Dionisio a echarnos unas chelas.
    Carajo, no me cambies el tema. Quiero estar solo, aislado, sin nadie. Estoy harto de todos, hasta de ti.
    ¡Chale, chale! El ser humano no puede vivir sin los demás. No somos seres aislados, somos con los otros. No estás flotando en la nada. No puedes vivir ni conocerte a ti mismo sin el mundo que te rodea ¡Ya anímate! Vamos a ponernos bien pedos... para olvidar. El sonido del teléfono suspende el diálogo.
    ¿Bueno...?
    ¿Qué onda güey? ¿En qué la rolas?
    Aquí tristeando. Ya sabes, por la pendeja esa. ¡Ah propósito! También estaba pensando en ti Dionisio.
    Te invito a que nos pongamos hasta las chanclas.
   Irónicamente pregunta Lupe. ¿Tú pidiéndome eso? Si tú ni tomas. Es raro verte pedo o echando desmadre.
    Hay reventón en mi casa, como todos los viernes. Me pidió Michelle que te invitara para que salieras de tu depre. Ya se que a ti no te gustan las pachangas, pero haz una excepción. Te hace falta para que ya no te claves tanto. Te esperamos. Esta vez no te vamos a aceptar un no.
    Sale, ya que insistes y porque Michelle lo está pidiendo, voy para allá.
Los techos llenos de colgajos, las paredes atestadas de cuadros y adornos de todo tipo. Toda la decoración aparentemente saturada guardaba una perfecta armonía, envolvía con la calidez de un abrazo fraterno al que participaba de ese espacio que jugaba con aquél que ponía su pie en aquella casa. El lugar era una sonrisa abierta a cualquier invitado, como la caverna de un hobit.[1] Si, así era el hogar de Dionisio, y se podría continuar describiendo ese mágico escenario lleno de vivencias, pero esa… es otra historia.
Lucía, magnifica concertista, una de las mejores del país; Eduardo, un estupendo arquitecto. Dos artistas dieron vida a un amante de los finos placeres llamado Dionisio, cuyo temperamento contrastaba con el suave ritmo de la tranquilidad y tolerancia de ellos. Dos padres comprensivos permitían las más alocadas fiestas de ese joven diablillo que a pesar de su refinamiento, pulcritud, cultura y amena charla era una verdadera fichita cuando del desenfreno se trataba.
    ¿Qué onda güey? Qué bueno que viniste.
    ¿Sigues leyendo a Baudelaire con sus Flores del mal? No te vayas a clavar porque es peligrosón.
    ¡Cómo crees! Nada más es para pasar el rato. Aunque estoy por iniciar una lectura de Bataille, la encontré en el estudio de mi papá.
    ¡Qué pesado eres cabrón! Vas a terminar loco. Puro güey deschavetado te estás metiendo en la cabeza.
    No es para tanto. Tú tómate esta chela.
    Hoy tengo ganas de tomar otra cosa. Quiero un buen puro y un wisky, de los que acostumbra tu padre.
    O sea que te vas a soltar el pelo. Me late mi Lupe, pero con discreción hermano, para que no pidan los demás, porque si no mi padre....
La delgadez y estatura de Dionisio danzaba con fineza en el ambiente. Copa tras copa  pasaban por él sin generar estragos. Sabía beber. En cambio Lupe, quizá por el estado de ánimo y la sorpresa de encontrar a Mariana ahí, besándose con Jorge, se embriagó casi inmediatamente; sin embargo, jamás perdió el hilo del huracán de sus meditaciones. En un rincón conversaba con Óscar.
    Todos se ven tan distintos a como yo creía que eran. ¿Por qué será Óscar?
    Pues porque ya se te subieron los wiskys. Imagínate que llegaras a un lugar conocido, donde no conozcas a nadie. Imagínate que llegas a la escuela y que a ningún maestro ni compañero ni a las personas que limpian conoces. Apuesto a que te angustiarías ¿no?
    Claro que me angustiaría. Si ahorita ya lo estoy. El mundo de cada persona está constituido por los seres cercanos, los conocidos. Y velos... parecen tan extraños. Aparentan no verme ¿Será que a ellos les pasa lo mismo que a mí y no me reconocen?
    Chale ¡Qué fuerte! Te visualizo llegando a tu casa y que tus propios padres no te reconozcan. ¿Cómo te sentirías?
    Aterrado, porque el mundo es en parte el reconocimiento de los demás.
    Creo que soy un gigante, te agarro y te pongo en un país distinto al tuyo, con cultura y lengua diferentes ¿Qué harías?
    Me sentiría desconectado y sin mundo. Entonces tendría que aprender a comunicarme con los otros, conocer su cultura, sus costumbres y su lenguaje. Porque eso también es parte del mundo ¿O no?
    ¿Y si despertaras un día y no hubiera nadie?
    Me quedaría sin mundo. El mundo de toda persona tiene como una de sus materias primas a los otros.
Lupe perdió el sentido de su realidad por el alcohol ingerido. Entró al baño y no podía salir. Michelle se dio cuenta, trató de auxiliarlo, pero la puerta estaba trabada. Pidió ayuda a Dionisio, quien logró abrirla. Al entrar, una escena grotesca los hizo reír. Lupe se encontraba tirado en el piso, abrazado a la taza del baño, vomitando, con los pantalones a las rodillas, queriendo irremediablemente subirlos. Entre carcajadas y un poco de asco lo vistieron, lo pararon, y lo cargaron para subirlo a la recámara de Dionisio. Lupe neceaba.
    Quiero otro trago. No seas mamón Dionisio, dame más.
    Pero ni siquiera te puedes mantener parado, güey.
    Mejor duérmete Lupe, mañana Dionisio te va a curar la cruda.
Entre sollozos y lamentos Lupe decía.
    ¡Mariana, Mariana! ¿Por qué? ¿Por qué?
    ¿Qué onda, güey? Ya olvídala.
    No puedo, no puedo.
    Esa pinche vieja no vale la pena, es una mierda. No sé cómo pudiste clavarte con ella. Como que es tu otro yo, esa parte que tienes escondida.
A Lupe se le nubló todo. De pronto la experiencia de la nada se apoderó de él. No sabía si estaba en el cielo o en el infierno. Se sentía totalmente desubicado. Las horas pasaban ¿O quizá eran los minutos que se estiraban, dejando en él esa sensación de vacío?
    Te pusiste pedísimo Lupe.
    ¡No estés chingando Óscar, no estés chingando!
    ¿Dónde quedó tu cordura, tu sensatez? ¡¡¡Chale, hasta a la nada fuimos a parar!!! Que no te das cuenta que no podemos estar sin mundo. Por medio de él nos conocemos a nosotros mismos y nos ubicamos en la realidad.
    Carajo. Todo me da vueltas, ahora no quiero pensar.
Los sueños de Lupe fueron acariciados por la figura de Mariana. Bailaba abrazado a su cuerpo, sintiendo flotar su existencia por la sonrisa de ella. Las manos de Mariana se deslizaban por sus tiernos brazos. Entonces despertó. Una silueta esbelta, blanca y pecosa reposaba a su lado. La abundante melena roja como el fuego esparcía su roce por el rostro adormilado de Lupe. El dulce contacto de los labios de Dionisio lo despertaron completamente.
    ¿Qué te pasa güey?
    Pero si lo estabas disfrutando.
    Estaba soñando con Mariana. ¡¡¡¡Y eres tú!!!
    Tranquilo, tranquilo. No pasa nada. Siempre me ha gustado tu belleza.
    Dionisio, no te conocía esas mañas.
    No son mañas, son gustos. Y tú eres mi mejor amigo. Si pasa algo va a quedar sólo entre nosotros.
    No mames cabrón. Yo no soy gay.
    Pero yo sí ¿qué tiene? Pruébalo, a lo mejor te gusta.
Un silencio pesado cundió en el ambiente. Lupe no sabía qué hacer. Su mente comenzaba a trabajar rápidamente. El mundo no concordaba con la experiencia que él tenía del mismo mundo. ¿Y qué es el mundo sino el cúmulo de las experiencias vividas? No se asumía como homosexual, y sin embargo, no le había desagradado el contacto. Ese fino volumen que yacía desnudo a su lado le hacía repensar la belleza de otra forma, y se preguntaba ¿por qué el cuerpo humano es tan bello?
    No cabrón, yo no. La neta si me gustan las chavas. Además somos amigos, no la jodas.
    No te preocupes. Como si no hubiera pasado nada. Bueno... ahora.... ya sabes mi secreto.
    Pues no se te notaba. Lo disfrazas muy bien... Está bien, está bien... por la amistad que tenemos, no ha pasado nada.
Dionisio le pidió el consabido beso en la mejilla, para sellar esa amistad.


[1] Un hobit es parte de una raza de seres humanos de corta estatura; personaje de la mitología tolkiana. (Tolkien es un escritor que en páginas anteriores se cita) Los hobits viven en cuevas debajo de los árboles, o de la tierra. Saturan sus hogares de cosas, como coleccionistas. Son amantes de recibir visitas y dar regalos. Excelentes anfitriones. No se preocupan mucho de obtener bienes materiales, pero si de tener amigos y de generar a su alrededor una vida bohemia, centrada en su comunidad, de la que tienen miedo de salir.